¿Simplifican o desvirtúan las cosas los marketplaces de influencers?

Los influencers están por todas partes: los análisis no hacen más que demostrar su potencial y cómo se han convertido en una de esas herramientas que todo el mundo quiere emplear, lo que ha hecho que de pronto se haya producido un pico de interés. Todo el mundo está hablando de los influencers y todas las marcas y empresas quieren usarlos en su estrategia. No hay más que ver la gráfica en Google Trends sobre cómo se ha estado buscando el término en Google: en los últimos tiempos ha despegado el interés.

Y, a medida que los influencers se iban poniendo de moda, se ha ido produciendo un fenómeno paralelo. Han empezado a aparecer más y más herramientas y plataformas para conectar con ellos.

De entrada, se podría decir que eso no es exactamente lo que se espera en la relación entre marcas e influencers. Al menos, lo que la teoría dice (y los casos de éxito) es que la relación tiene que ser mucho más estrecha, mucho más personal y que, por tanto, es necesario trabajar en ella de un modo mucho más directo. Hay que crear vínculos sólidos y poderosos con los influencers que se convierten en la imagen de la marca, aunque sea solo por un par de tuits o por un par de fotos en Instagram, y, además, es necesario conocer bien a quién se está trabajando. No se debe comprar el tuit como en un mercado o al estilo de la publicidad programática.

Aunque esto es lo que dicen los análisis, esto no es exactamente lo que está ocurriendo. Solo hay que hacer una búsqueda en internet para encontrar herramientas y más herramientas que prometen ayudar a encontrar a los influencers necesarios. Los marketplaces de influencers han nacido y lo han hecho, sobre todo, para unir a empresas y a microinfluencers, aquellos que tienen un mercado más pequeño y que no son tan fáciles de localizar como el famoso de turno de las redes sociales pero que las empresas buscan cada vez más.

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