Encontrar el gran producto que cambiará el mercado es cada vez más difícil

Los productos novedosos y sorprendentes son una de las herramientas clásicas que las empresas emplean para irrumpir en el mercado. Una compañía que no hace más que lo mismo que los demás y cuya marca no sobresale por encima de la competencia con algo distinto tiene mucho más complicado llegar al consumidor y conseguir afianzar sus posiciones. Para el consumidor, la marca en cuestión no es más que un nombre más en una lista cada vez más grande de compañías que están haciendo siempre lo mismo.

De hecho, solo hay que pensar en los grandes casos de éxito de los últimos tiempos para ver cómo la narrativa está ligada a una novedad sorprendente.

Apple volvió de entre los muertos porque supo crear productos altamente novedosos y originales que crearon en cierto modo nuevos espacios dentro del mercado. Las compañías del boom de las redes sociales imaginaron una nueva forma de conectar al mundo. Y hasta las polémicas firmas de moda de los últimos tiempos de la economía colaborativa, como Uber o Airbnb, resultan rompedoras porque han hecho algo nuevo o diferente.

Innovar, tener la idea brillante que cambiará las cosas, parece por tanto la vía directa hacia el éxito, la fundación para que las marcas tengan su gran historia de éxito. Sin embargo, tener esa idea brillante es cada vez más difícil. Como apuntan los expertos, encontrar esas grandes ideas es cada vez más complicado.

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