Publicidad para publicistas: por qué las marcas tienen que empezar a olvidarla

“Yo este anuncio es que no lo entiendo”. La afirmación no es tan descabellada, ni tan rara. Todos lo hemos dicho alguna vez, sintiéndonos un poco inútiles por no ser capaces de captar qué es lo que quieren decir en algo comercial que necesariamente intenta vendernos algo y hacernos comprender algo. “Está claro que ese anuncio no es para mí”, decimos algunas veces tras intentar darle vueltas a la historia sin lograr conectar con ella, o “tampoco es que sea para tanto”, cuando el anuncio en cuestión se ha vuelto en material de culto que aparece en todos los medios ‘cool’ aunque no sepamos muy bien por qué.

Se podría pensar que el anuncio en cuestión está simplemente mal hecho, pero en realidad esa no es la cuestión. Seguramente hasta acabe ganando premios en algún festival. Es publicidad para publicistas, esos anuncios que están tan centrados en hacer algo artístico que olvidan muchas veces que tienen que hacer algo simplemente comercial.

La publicidad para publicistas ya no funciona, Y lo es, especialmente, si se tiene en cuenta que los estudios han demostrado que la publicidad para publicistas ya no funciona. La también conocida como publicidad creativa, publicidad inteligente o publicidad de museo no logra llegar al consumidor. Los receptores de estos anuncios no les hacen caso: en medio del caudal informativo que reciben cada día y de todo lo que tienen que desentrañar, este tipo de publicidad añade un factor de complicación más que supone su caída.

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